Una salud oral óptima no se traduce solamente en tener dientes blancos, relucientes y libres de caries. El aspecto estético y por lo general todo lo relacionado con los dientes forma parte de la salud dental, sin embargo el cuidado bucal, que refleja una buena salud debe incluir el estado de las encías, la lengua y la mandíbula.

Los hábitos elementales que la odontología preventiva nos sugiere son un correcto cepillado diario, luego de cada comida, el uso del hilo o seda dental, la limpieza de la lengua y visitar con frecuencia al odontólogo para prevenir afecciones. También es recomendable llevar un estilo de vida sano, alimentarse con una dieta equilibrada y practicar actividades físicas y deportivas, ya que esto influye positivamente en nuestra salud integral.

Los profesionales de la salud oral son los odontólogos en sus diversas ramas, siempre deberíamos antes de solicitar tratamiento para una afección oral determinada, conocer las especialidades odontológicas y así poder hacer una selección del especialista adecuado para el tratamiento de nuestra boca.

Problemas frecuentes

Las caries dentales

Las caries constituyen la causa de la destrucción de los tejidos dentales causado por la presencia de ácidos secretados por las bacterias de la placa que se deposita en las superficies dentales. Este deterioro de los dientes va muy relacionado con el estilo de vida, donde ejerce una gran influencia los alimentos que ingerimos, la manera cómo cuidamos nuestros dientes, nuestros hábitos de higiene bucal, la presencia de flúor en la sal y la crema de dientes que usamos. El factor hereditario también juega un papel relevante en la reacción de nuestros dientes a las caries.

Aunque las caries suelen ser más comunes en niños, las personas adultas no están exentas del riesgo de padecerlas. Estas son las distintas formas como se manifiestan las caries dentales:

Caries de corona: Suelen ser las más comunes, hacen su aparición tanto en niños como en adultos, y frecuentemente sobre las superficies de masticación o entre los dientes.

Caries radicular: a medida que aumentamos en edad, las encías se retraen, dejando expuestas partes de la raíz del diente. Debido a que las raíces no están cubiertas por esmalte, las zonas expuestas pueden sufrir afectación con facilidad.

Caries recurrentes: se forman alrededor de las obturaciones y coronas existentes. Suceden a causa de que dichas zonas presentan una tendencia a acumular placa, la que finalmente produce la formación de caries.

Las personas adultas corren gran riesgo de sufrir caries dentales si padecen de sequedad bucal, dicho trastorno es provocado por la falta de saliva provocada por algunas enfermedades, el uso de ciertos medicamentos y tratamientos de radioterapia y quimioterapia. La sequedad bucal suele ser temporal o de carácter permanente, dependiendo de su causa.

Las caries en ocasiones pueden ser graves, pues si no se tratan, pueden llegar a destruir el diente y matar los delicados nervios de su interior, lo que puede ocasionar un absceso (una infección en el extremo de la raíz). Una vez creado un absceso, el único tratamiento posible es la endodoncia (también llamada tratamiento del conducto radicular), una cirugía o la extracción del diente.